Milei busca cumplir con la promesa del Presupuesto que le hizo al FMI

El Senado lo vota este viernes y los gobernadores se quejan por los recortes de fondos.


Por Marcelo Bonelli para Clarín

Patricia Bullrich se comprometió frente a Javier Milei a sacar este viernes el Presupuesto en el Senado. Tendrá que lidiar con senadores desconfiados por la amenaza de Manuel Adorni de podar los fondos a los gobernadores.

Será una sesión intensa y “Toto” Caputo la vivirá con ansiedad: el FMI le exige tener aprobado el Presupuesto para avalar las metas y otorgarle un waiver por el serio incumplimiento que implica no acumular dólares en reservas.

Ya hubo una reunión informal en Washington y los auditores que conduce Nigel Chalk en el FMI pusieron como condición final esta señal –el Presupuesto– de consenso político.

En ese encuentro reservado con el directorio del FMI, los burócratas dieron un aval. Pero advirtieron por el descomunal desvío en la acumulación de reservas: hay unos US$ 11.000 millones menos que la meta comprometida por Caputo.

La cuestión se zanjó con la confección de la nueva “tablita cambiaria”. Fue una decisión para ablandar a Washington.

También se agregó otro compromiso: “Toto” dio un giro copernicano y ahora -después de decir varias veces que no lo haría- prometió que el BCRA va a salir a juntar billetes como exigen el FMI y el Tesoro de EE.UU.

En el texto del último acuerdo con el FMI -en la crisis de abril- Javier Milei asumió otro compromiso: tener un Presupuesto para el 2026.

La ausencia del Presupuesto en el 2024 tuvo lógica, pero fue un mamarracho no tenerlo en el 2025.

Patricia Bullrich y los ministros se asustaron por la crisis que generó el propio Gobierno otra vez en el Parlamento.

Eduardo Vischi y otros jefes de bloques de senadores aliados mandaron un ultimátum: no iban a tratar el Presupuesto si continuaban las “chicanas” y “despropósitos” de la Casa Rosada. Fue una verdadera “piña” política.

La cuestión rompió la tregua entre Karina Milei y Santiago Caputo y reavivó la pelea de fondo que existe en la Casa Rosada.

Ahora se conoce que Santiago Caputo fue el principal responsable de incluir el artículo de la discordia, que recortaba en cuatro líneas dos leyes y el financiamiento para universidades y tratamientos por discapacidad.

Así, “el Pibe” -amante de combates épicos y relatos fantásticos- metió a Milei y a su tío “Toto” en un inexplicable berenjenal.

El joven Caputo avanzó con el propósito de sostener el relato de Milei y el Presidente lo compró. Fue un fracaso.

“El Pibe” convenció a ambos -Milei y “Toto”- de incluir el día anterior en el Presupuesto el polémico artículo 75. También fue quien -a través de su equipo de comunicación- difundió falazmente que Milei iba a vetar el Presupuesto y que los responsables del fracaso eran Martín Menem y Diego Santilli. En otras palabras: que el Presupuesto no iba a estar aprobado como quería el FMI.

La cuestión provocó una trifulca en el gabinete. Las reuniones de la “mesa política” fueron un tembladeral.

“El Pibe” insistía con sus extrañas teorías y le daba manija a su relato heroico.

Santilli exclamaba: “Ganamos la votación y lo vivimos como una derrota ¿Estamos todos locos?”.

Encima, Bullrich alertó que la amenaza de vetar el Presupuesto había embravecido al Senado y enfurecido a los eventuales aliados.

También advirtió que la trifulca complicó el tratamiento de la reforma laboral. El dato concreto era el siguiente: que si se trataba ahora la reforma se caía.

Al final, ganó la cordura. Fue llamado Toto al encuentro y relativizó el relato, las épicas y las fantasías de su sobrino. Toto afirmó: “Yo necesito el Presupuesto aprobado”. Los “Totoboys” se juegan una pulseada brava: están juntando de a puchos la plata para abonar el millonario vencimiento del 9 de enero.

Los “lobos” de Wall Street tuvieron en este tiempo una actitud excesivamente dura con Economía.

Primero, Caputo se pavoneó con el préstamo de US$ 20.000 millones. Pero el JP Morgan, el Citi y Goldman Sachs pidieron unas garantías especiales y se pinchó.

Después “Toto” publicitó que tenía US$ 7.000 millones. Pero al final tuvo que blanquear la decepción: no habría -o sería ínfima- la asistencia de Wall Street.

En los informes secretos de los bancos se insiste en una cosa: que tiene graves inconsistencias la promesa de Santiago Bausili de acumular reservas este año por US$ 10.000 millones.

En Wall Street estiman que como máximo podría acumular la mitad. Encima, en los últimos días “Toto” volvió a vender dólares para contener el precio.

Bullrich tendría hoy en el Senado otro desafío. Los gobernadores desconfían de Manuel Adorni porque amenaza con hacerles podas.

También provoca turbulencias el papelón de la Auditoría General de la Nación. Hay quienes amenazan con atropellar y buscar hoy designar a los auditores del Senado.

Sería un escándalo. La “operación” en Diputados estuvo a cargo de Menem y dejó colgado del pincel a Cristian Ritondo.

Ritondo explotó en un cara a cara: “Cagaste al tipo que les sacó la Ley Bases y que fue un tractor para sostener los vetos”.

A Ritondo lo acompañaron 66 diputados. Entre ellos, 7 de la propia La Libertad Avanza.

Menem y Ritondo se recelan y se desprecian. Ritondo sufrió un maltrato que no merecía: Menem amenazó con revelar información confidencial contra Ritondo.

El karinista Martín Menem y Cristian Ritondo, jefe del PRO, se recelan.Foto Federico López Claro
El karinista Martín Menem y Cristian Ritondo, jefe del PRO, se recelan. Foto Federico López Claro

Mauricio Macri lo consoló: “Son impresentables”.

En el “círculo rojo” dicen que la “operación AGN” fue una prueba piloto de un acuerdo mayor: un pacto para ampliar la Corte Suprema.

Ese tema lo van a negociar Karina y los primos Martín y “Lule” Menem. El trío quiere un acuerdo con el kirchnerismo y los gobernadores del norte para repartir cuatro nuevos integrantes de la Corte.

Milei prefiere pactar con Cristina, y eludir a Macri. La hermanísima ya trabaja para el 2027 y busca perfilar candidatos propios.

Karina ahora concentra todo el poder. Es conocido que Milei elude a los ministros y los obliga a pasar por el filtro de su hermana.

En los últimos días hubo una bomba en una cena de fin de año. Ocurrió en la casa del ex jefe de Gabinete Guillermo Francos, en un coqueto barrio de Tigre.

Antes del brindis, Francos fue directo con sus colaboradores: “Voy a pelear la gobernación en Buenos Aires”.

La actividad económica va a ser clave para esos sueños. Hasta ahora, los datos son esquivos: el Gobierno cierra el año sin reactivar la economía y lejos de las promesas de Milei. En octubre cayó la actividad y la economía no entró en recesión técnica por el “gambito” que en septiembre hizo Marco Lavagna.

Así, los pronósticos productivos de Milei no se cumplieron. Ya había ocurrido con la inflación: al inicio del año prometió inflación cero para agosto del 2025. Ahora tuvo que extender su apuesta un año, para agosto del 2026.

Tampoco se cumplió otro promocionado augurio de Milei: “La economía va a crecer como pedo de buzo”.

En la UIA están inquietos y Martín Rapallini hace malabares para calmar su frente interno. Están sacudidos por la ola importadora.

La reciente visita a “Toto” fue para descomprimir la mala onda que existe en la UIA con los”Totoboys”.

La cuestión social sería el motivo de la extraña decisión de Milei de eludir un encuentro navideño con la Iglesia Católica. Hasta ahora, Milei se reunió con las máximas autoridades de todas las religiones. Pero tuvo un despectivo gesto con la cúpula de la Iglesia: hace dos años la ignora. El tema inquieta y sorprende. Y en Roma estaría provocando un cortocircuito: sería por esta cuestión que el Papa León no termina de confirmar su visita a la Argentina.

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